La desesperación comenzó a crecer en Felipe Carrillo Puerto. Después de cuatro días consecutivos sin agua potable, cientos de familias enfrentan una de las peores crisis de suministro registradas recientemente en el municipio, mientras la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) continúa sin poder restablecer el servicio de manera efectiva.
Aunque el organismo estatal informó que ya fueron reparadas las fallas principales en el sistema de bombeo, la realidad en las colonias afectadas es otra: la presión sigue siendo insuficiente y miles de hogares permanecen con tinacos vacíos, obligando a la población a buscar soluciones improvisadas en medio de temperaturas extremas y crecientes riesgos sanitarios.
La crisis por la falta de agua potable en Felipe Carrillo Puerto ya se convirtió en un reflejo del colapso operativo de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA). Este domingo, cientos de familias cumplieron cuatro días consecutivos sin servicio, atrapadas entre promesas incumplidas, baja presión en las tuberías y una infraestructura que nuevamente evidenció su fragilidad.
Aunque CAPA anunció desde días atrás la reparación de una tubería dañada y el reemplazo de una bomba averiada, la realidad en las colonias afectadas es completamente distinta: tinacos vacíos, cisternas secas y hogares enteros enfrentando temperaturas extremas sin acceso al recurso más básico para sobrevivir.
El problema se originó en el pozo número 1, ubicado en la salida a Mérida, donde el sistema de bombeo sufrió daños severos tras fallas eléctricas registradas en la zona de captación. Si bien el organismo operador instaló un nuevo equipo, reconoció que las constantes variaciones de voltaje impiden operar al cien por ciento por temor a que la bomba recién colocada vuelva a quemarse.
La explicación técnica, sin embargo, no calmó el enojo ciudadano.
Habitantes de colonias como Plan de Ayala, Plan de Ayutla, Plan de Guadalupe, Leona Vicario, Cecilio Chí, Lázaro Cárdenas, Emiliano Zapata y parte de la Rafael E. Melgar denunciaron sentirse completamente abandonados por las autoridades, luego de que CAPA prometiera restablecer el servicio en menos de 24 horas, plazo que jamás se cumplió.
Mientras las autoridades continúan justificando la emergencia, la población ha tenido que resolver por su cuenta una necesidad básica. Familias enteras han comenzado a gastar dinero extra en pipas particulares o solicitar apoyo a los bomberos para llenar cubetas, tambos y recipientes improvisados. En muchos hogares, la falta de agua ya afecta actividades esenciales como cocinar, bañarse, lavar ropa e incluso mantener condiciones mínimas de higiene.
La crisis también golpea a pequeños negocios y comercios locales, que reportan pérdidas económicas debido a la interrupción de actividades por la falta de suministro. Restaurantes, lavanderías y establecimientos de alimentos enfrentan complicaciones operativas mientras la incertidumbre crece entre la población.
Ciudadanos cuestionan la capacidad de reacción de CAPA ante una contingencia que, aseguran, pudo evitarse con mantenimiento preventivo y una mejor coordinación con la Comisión Federal de Electricidad para garantizar estabilidad en el sistema eléctrico de bombeo. Hasta ahora, la dependencia estatal sigue sin ofrecer una hora exacta para la recuperación total del servicio. Mientras tanto, gran parte de Felipe Carrillo Puerto continúa atrapada en una emergencia sanitaria silenciosa, donde la desesperación aumenta conforme pasan las horas y las autoridades permanecen rebasadas por una crisis que exhibe el deterioro de la infraestructura hidráulica en el municipio.
