Cancún, Quintana Roo.- Apenas unos días después de las recientes afectaciones en el suministro de agua potable, miles de familias de Cancún enfrentarán nuevamente interrupciones en el servicio luego de que Aguakan anunciara un nuevo corte programado para este miércoles 24 de junio.
La concesionaria informó que la suspensión del suministro estaría relacionada con problemas en el servicio eléctrico que abastece parte de su infraestructura hidráulica, situación que atribuyó a fallas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Sin embargo, más allá del anuncio, el episodio vuelve a exhibir una problemática recurrente que mantiene inconformes a miles de usuarios: la falta de información clara, la ausencia de responsabilidades definidas y la constante afectación a servicios básicos que impactan directamente la vida cotidiana de la población.
En un ejercicio de búsqueda de información, se solicitaron versiones tanto a Aguakan como a la Comisión Federal de Electricidad.
Por parte de la concesionaria, personal de comunicación social confirmó que las afectaciones derivan de problemas eléctricos externos a su operación. No obstante, como ha ocurrido en episodios anteriores, las explicaciones públicas han sido limitadas y sin mayores detalles técnicos sobre las causas específicas, las acciones correctivas implementadas o las garantías para evitar nuevas interrupciones.
Más llamativa resultó la ausencia de una postura oficial por parte de la CFE.
Durante una visita a sus oficinas en Cancún no fue posible obtener información sobre el incidente. Tampoco se localizaron comunicados, posicionamientos o reportes públicos en sus canales institucionales y redes sociales que permitieran conocer qué ocurrió, cuál fue el alcance de la falla o cuánto tiempo podría tardar una solución definitiva.
La falta de información ha comenzado a generar mayor molestia entre los usuarios, quienes en redes sociales han manifestado su inconformidad por los constantes cortes de agua, los apagones recurrentes y la percepción de que ninguna de las partes asume plenamente la responsabilidad de las afectaciones.
Las críticas también se centran en los costos de los servicios. Mientras los ciudadanos enfrentan interrupciones periódicas, los recibos continúan llegando puntualmente y, en muchos casos, acompañados de reclamos por cobros considerados excesivos.
La situación vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de una mejor coordinación entre las empresas responsables de servicios esenciales y una política de comunicación más transparente hacia la ciudadanía.
Cuando fallan la electricidad y el suministro de agua de manera simultánea, las consecuencias trascienden las molestias domésticas: afectan comercios, actividades productivas, escuelas, hospitales y la calidad de vida de miles de personas.
Por ello, ciudadanos y sectores productivos demandan explicaciones claras, información oportuna y soluciones de fondo que permitan garantizar la continuidad de servicios indispensables para una ciudad que sigue creciendo y cuya población exige respuestas concretas, no únicamente comunicados de emergencia cuando los problemas ya están encima.

