Cancún.— En un ambiente de fe y profundo recogimiento, la mañana de este día se celebró la misa de cuerpo presente de monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas en la Catedral de Cancún, donde cientos de feligreses acudieron desde temprana hora para darle el último adiós al primer obispo de la Diócesis de Cancún-Chetumal.
Personas provenientes de distintas parroquias del estado se congregaron para despedir a quien fue guía espiritual durante más de dos décadas, dejando una huella profunda en la vida religiosa y comunitaria de Quintana Roo.
Un fallecimiento inesperado
Monseñor Pedro Pablo Elizondo falleció recientemente a consecuencia de un infarto fulminante, ocurrido horas después de haber sido sometido a una cirugía cardíaca en la Ciudad de México. Su deceso tomó por sorpresa tanto a la comunidad eclesiástica como a diversos sectores sociales del estado.
Durante la celebración eucarística se elevaron oraciones por su eterno descanso, recordando su cercanía con la gente, su liderazgo pastoral y su compromiso con una Iglesia en crecimiento en una región marcada por la migración y la diversidad cultural.
Un legado pastoral en Quintana Roo
Nombrado obispo en 2004, Pedro Pablo Elizondo encabezó el proceso de consolidación de la Iglesia católica en el norte y sur del estado. En 2020, con la elevación de la prelatura a diócesis, se convirtió en su primer obispo diocesano, impulsando la creación de nuevas parroquias, el fortalecimiento de la educación católica y la formación de agentes pastorales.
La misa concluyó entre aplausos, lágrimas y oraciones, como muestra del cariño y reconocimiento de la comunidad católica hacia quien fue considerado uno de los líderes religiosos más influyentes del sureste mexicano.
La Diócesis de Cancún-Chetumal informó que en las próximas horas se darán a conocer detalles adicionales sobre los homenajes póstumos y las acciones litúrgicas posteriores.










