El Caribe Mexicano apuesta por la inteligencia artificial para no perder ventaja turística

Cancún, Quintana Roo, febrero de 2026.— La competitividad turística del Caribe Mexicano dependerá, en buena medida, de la capacidad de sus empresas para integrar la inteligencia artificial (IA) más allá de la moda tecnológica y convertirla en una herramienta real de generación de valor. Así se expuso durante el primer workshop del año organizado por la Asociación de Complejos Vacacionales y Turísticos (ACOTUR), que reunió a más de 50 asociados y especialistas del sector.

Bajo el título “IA: El Nuevo Placebo Empresarial”, el encuentro tuvo como objetivo principal ayudar a las empresas turísticas a distinguir entre soluciones superficiales y aplicaciones estratégicas capaces de impactar directamente en la productividad, el capital humano y la experiencia del viajero. La capacitación contó con el respaldo académico de la Universidad Anáhuac.

Durante su intervención, Jorge Carlos Castro Ortiz, director de Tecnología de Sapere, señaló que el Caribe Mexicano se encuentra en un nivel similar al de otros destinos de Latinoamérica en materia de adopción de IA; sin embargo, advirtió que la distancia frente a mercados como Estados Unidos y Europa sigue siendo considerable.

De no cerrarse esa brecha tecnológica, explicó, los turistas comenzarán a percibirla con claridad en los próximos 24 meses, especialmente en un contexto donde la inmediatez, la personalización y la eficiencia digital se han vuelto expectativas básicas del viajero.

Lejos de representar una amenaza para el empleo, el especialista subrayó que una implementación correcta de la inteligencia artificial permite liberar al personal de tareas repetitivas y operativas, para concentrarlo en funciones de mayor valor, como el análisis de datos, la atención especializada y la toma de decisiones estratégicas.

Uno de los puntos centrales del workshop fue evidenciar que, aunque muchas personas ya utilizan herramientas de IA de forma individual —para mejorar correos, presentaciones o contenidos visuales—, las empresas aún no han dado el salto hacia la integración de sistemas que resuelvan problemas específicos del negocio y generen beneficios medibles.

En un entorno turístico donde los visitantes esperan respuestas en segundos, la IA puede convertirse en un recurso de primera línea: desde concierges virtuales que atiendan consultas básicas de manera inmediata, hasta plataformas que permitan depurar bases de datos, personalizar comunicaciones, automatizar procesos internos o integrar información sin intervención humana constante.

Castro Ortiz destacó que la adopción de inteligencia artificial no implica necesariamente inversiones elevadas. Señaló que proyectos puntuales, como sistemas de reclutamiento, automatización de procesos o análisis de datos, pueden implementarse de forma gradual y accesible, dependiendo de su alcance y objetivos.

Finalmente, hizo un llamado a la industria turística del Caribe Mexicano a invertir en capacitación y a desarrollar soluciones propias basadas en IA, las cuales no solo se convierten en activos de propiedad intelectual, sino que ofrecen mayor control, adaptabilidad y valor financiero a largo plazo para las empresas.