Cancún, víctima de la falta de coordinación: daños a infraestructura dejan sin agua a miles de ciudadanos

Cancún, Quintana Roo.— Lo que ocurrió ayer en Cancún vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que las autoridades deben responder: ¿quién coordina las obras públicas cuando existe infraestructura estratégica que no puede ser dañada?

En un mismo día, dos incidentes provocados durante trabajos de infraestructura terminaron afectando el suministro de agua potable para una parte importante de la ciudad.

Por la mañana, personal de la Sedena, que realizaba trabajos relacionados con el Tren Maya, impactó infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), provocando una interrupción en el suministro eléctrico que afectó la zona de captación de Aguakan.

El problema no fue menor. Al quedarse sin energía eléctrica la infraestructura encargada de la captación y operación del sistema de agua potable, la continuidad del servicio quedó comprometida durante buena parte del día.

Y cuando parecía que el problema no podía ser mayor, por la tarde se registró un segundo incidente. Personal que realizaba trabajos para la construcción de pozos pluviales, correspondientes al ámbito municipal, impactó otra infraestructura de Aguakan, afectando una de sus líneas de llenado.

Dos obras. Dos afectaciones. Un mismo resultado: ciudadanos sin agua.

La situación resulta especialmente preocupante porque se trata de infraestructura que presta servicios esenciales a la población. Una obra puede ser necesaria y una intervención urbana puede formar parte de los trabajos de modernización de la ciudad, pero eso no debería significar que se trabaje a ciegas o sin una coordinación adecuada con quienes operan las redes existentes.

La pregunta es inevitable: ¿existían planos actualizados?, ¿se revisó la ubicación de la infraestructura antes de iniciar los trabajos?, ¿hubo comunicación entre las dependencias responsables de las obras y los organismos que operan las redes de electricidad y agua potable?

Porque cuando una maquinaria o una excavación impacta infraestructura estratégica, las consecuencias no se quedan en el lugar del incidente. El costo termina pagándolo la ciudadanía.

En este caso, el apagón provocado por la afectación a infraestructura de CFE dejó fuera de operación parte del sistema de captación de agua. Posteriormente, el daño a una línea de Aguakan complicó todavía más la recuperación del servicio.

El resultado fue un día caótico para miles de cancunenses, quienes enfrentaron interrupciones en un servicio básico como el agua potable.

Y hay algo que debe quedar claro: en esta ocasión, las afectaciones no se originaron por una falla operativa propia del sistema de Aguakan, sino por daños ocasionados a infraestructura durante trabajos realizados por terceros.

No basta con abrir calles, construir pozos pluviales o ejecutar grandes proyectos de infraestructura. Antes de excavar, perforar o intervenir el subsuelo, debe existir certeza sobre qué hay debajo.

Porque cuando falla la coordinación entre dependencias, no solamente se daña una tubería o un cable: se afecta la vida cotidiana de toda una ciudad.

Y ayer, Cancún volvió a pagar las consecuencias.

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